domingo, 18 de septiembre de 2016

Libro: Psicología, Ideología y Ciencia (capítulo 16, resumen y comentario)

La conducta normal como la adaptación consiste en acciones socialmente aprobadas. Por lo tanto, conducta anormal e inadaptación se convierten en sinónimos de acciones que son socialmente inaceptables.
Sujeto sano-adaptado-normal: Quien ha recorrido sin inconvenientes el proceso de sujetación, quien asimiló las normas imperantes en cada uno de los aparatos ideológicos del Estado, quien ha reprimido pulsiones y renunciado a otra realización del deseo que la inofensiva del soñar, quien se ha identificado con la ley hasta el punto de que ésta actúa desde el interior y no requiere de coerción exterior, quien se vuelca productivamente sobre la realidad exterior sin cuestionarla.
Sujeto inadaptado-anormal-enfermo: Alguien que experimenta la conciencia del deseo y busca realizarlo por caminos distintos de los permitidos o se defiende de él desplazándolo en multiformes formaciones sintomáticas de compromiso. Alguien que recusa la ley o está torturado bajo su peso, del que no puede liberarse. La salud es el silencio y la pasividad, la aceptación resignada del lugar de sujeto ideológico.

El rechazo de la realidad, el grito contra ella y la actividad transformadora son lo contrario de la "salud". Se extrajo el término "conducta" de la biología y se lo llevó al campo de la psicología para que en él germine la semilla de la adaptación social.
La expresión "enfermedad mental", en consecuencia, debe ser rechazada como una metáfora nada inocente, pero la realidad que es aludida y eludida por ella es la de masas de personas que sufren y que, además de sufrir, son rotuladas, alteradas, discriminadas y proscritas mediante el uso de nociones ideológicas e instrumentos técnicos cuyo manejo ha sido confiado a psicólogos clínicos y psiquiatras.
Los esquemas estímulo-respuesta propios del conductismo, a su vez, son también reformulados para sumarlos al arsenal de las técnicas aptas para el manejo de los inadaptados. Se trata de los procedimientos de la llamada "terapia conductual" que pretenden (y muchas veces logran) controlar las "conductas patológicas" sometiendo a los sujetos a un sistema de recompensas y castigos. Se trata de "premiar" las conductas adaptativas y de "castigar" las inadaptativas hasta que el sujeto "aprende" cuál es el comportamiento que "se" espera de él
Los que son distintos son, claro está, "anormales" y si esta anormalidad se refiere a alguna norma cuyo mantenimiento es vital para el orden constituido, los anormales son también "inadaptados", presentan "trastornos de la conducta", están "enfermos". Lógicamente, "hay que curarlos".
El objetivo del "diagnóstico" pasa a ser la detección de los "anormales" de los que se desvían respecto de la norma.

COMENTARIO:

Todo aquello que se aleje de lo “socialmente estipulado” es anormal, las personas pertenecientes a una minoría son anormales, así los ve la sociedad, así son catalogados y etiquetados, como los raros, los diferentes, los anormales y el término “anormal” está asociado a todo lo malo, a aquello que es una aberración, por ende ser anormal está mal, nadie se anima a ser diferente en la sociedad, no aceptan sus características, prefieren ser los “corderitos que siguen al pastor”, dejándose llevar por lo que la sociedad estipula y manda. Este tema no es ajeno a la psicología, el psicólogo comete el grave error de etiquetar a la persona, surgen así los apodos: “el depresivo”, “el hiperactivo” “el disléxico”, nosotros debemos ver a las personas como personas que están pasando por algo en su vida, su condición no los define es simplemente una parte pequeña de quienes son ellos en su totalidad.

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