ESTÉTICA
DEL CAMBIO:
CAPÍTULO
1 Y 2
El libro parte bajo la premisa de que
nadie conoce totalmente, o
pueda jamás conocer totalmente, los procesos que dan cuenta del
cambio personal y social dentro o fuera de la terapia.
El clínico hace caso omiso de una
enorme cantidad de información de base sensorial durante el curso de la terapia
cerrándose frente a ella y desconectándose así de los sucesos en curso en la
interacción social. Erickson nos indica que los terapeutas pueden desempeñar un
activo papel en la reconstrucción del mundo de experiencia de sus clientes.
Bateson indica la cibernética podía proporcionar una base
epistemológica y un lenguaje apropiado para referirse al cambio personal y
social.
La
cibernética forma parte de una ciencia general de la pauta y la organización.
Adoptar una concepción cibernética es ingresar en un mundo de descripción
radicalmente distinto de lo habitual; y para ello, el clínico precisa un
bosquejo sistemático del pensamiento cibernético. Lo ideal sería que los
clínicos dejaran atrás la dicotomía tradicional entre teoría y práctica
clínica, y que se las vieran con ambos dominios de la terapia. También es un procedimiento formal para examinar los
procesos y métodos de cambio. Tanto don Juan como Erickson recurrían a la
confusión para provocar el cambio. Los clínicos deben explorar nuevas técnicas
y métodos.
Bateson (1977): "Nadie puede
afirmar que no posee una epistemología, los que así lo hacen, sólo tienen una
mala epistemología" Los análisis anteriores de la epistemología dentro de
la terapia familiar establecieron a veces un distingo entre dos clases de epistemología:
la lineal progresiva y la recurrente
(llamada también sistémica, ecológica, ecosistémica, circular o cibernética).
Los terapeutas que entienden que su labor consiste en tratar de corregir,
disecar o exorcizar los elementos "malos", "enfermos" o
"locos" de sus clientes, operan con una epistemología lineal
progresiva. Una epistemología recurrente, por el contrario, pone el acento en
la ecología, la relación y los sistemas totales.
TRAZAR
UNA LÍNEA:
Para el terapeuta, esto significa que
el método mediante el cual los 'datos" son "captados" (el
diagnóstico) es una de las formas de construir y mantener el contexto
terapéutico. En otras palabras, las preguntas y las hipótesis del terapeuta
contribuyen a crear la "realidad" del problema que trata. Los
terapeutas se suman a sus clientes en la construcción de una realidad
compartida, merced a los distinciones epistemológicas que establecen.
CONOCER
EL CONOCER:
Para comprender cualquier reino de
fenómenos debemos empezar por apreciar cómo fue construido, o sea, qué
distinciones están en la base de su creación. El punto de partida de la
epistemología es, entonces, el observador que establece distinciones a fin de
observar; y lo que el observador observa puede ser descripto.
PUNTUACIÓN:
El estudio formal de los
procedimientos por los cuales la gente puntúa su experiencia es un método para
identificar su epistemología. Sus pautas habituales de puntuación presuponen
ciertas premisas epistemológicas para establecer distinciones, como revelan los
ejemplos que siguen.
EPISTEMOLOGÍA
CLÍNICA:
La nueva disciplina indagaría la
manera en que los clientes adquieren su particular forma de conocer el mundo;
por ejemplo, la manera en que el paranoide establece qué es lo cierto y qué es
lo equivocado, o en que el depresivo llega a teñir toda su apreciación de los
sucesos de una coloración oscura. Este tipo de comprensión requiere una
epistemología de orden superior, vale decir, una epistemología referida a la
forma en que los demás llegan a puntuar y a conocer su mundo.
CONSTRUCCIÓN
DE UNA REALIDAD:
Un terapeuta puede dar cuenta de las
expresiones faciales de su cliente, su manera de respirar y los movimientos que
hace con las piernas. Luego, estas descripciones pueden clasificarse o
tipificarse como una clase de acciones (p.ej., de "temor" o de
"entusiasmo"). No obstante, carece de sentido que el terapeuta
sostenga que ve "temor" o "entusiasmo" en la persona que
tiene delante, pues estos términos son clasificaciones de descripciones de la
experiencia sensorial, y no corresponden a nada percibido en forma directa.
No obstante, las descripciones de la
experiencia basadas en los sentidos están siempre vinculadas a alguna especie
de sistema simbólico interiorizado como el lenguaje que empleamos-, el cual
determina ciertas maneras particulares de "confrontar el mundo" a
través de los propios sentidos.
Una concepción más inclusiva es la que
considera que los organismos experimentan el mundo participando en una dialéctica
entre los sistemas abstractos creados por ellos y la forma en que sus órganos
de los sentidos "se frotan" con ese mundo.
COMENTARIO
PERSONAL:
Los terapeutas muchas veces no tienen
en cuenta los factores externos y los gestos, movimientos que realiza el
paciente y que influyen de alguna manera en la situación que lo aqueja, a veces
solo se centra en la situación omitiendo las respuestas no verbales que brinda.
Erickson recurría a la confusión para provocar el cambio en las personas tal y
como lo hacían los magos, Erickson lo hacía para que las personas dejen de
pensar y el subconsciente les brinde las respuestas.
También los terapeutas y psicólogos
debemos ser conscientes de que no podemos quedarnos con un solo conocimiento
sino seguir estudiando, investigando para poder proporcionar nuevas técnicas y
estrategias al paciente con la finalidad de ayudarlo.
La
cibernética es un procedimiento formal para examinar los procesos y métodos de
cambio, como parte de la organización y pautas refiere que los psicólogos deben
dejar de aislar la teoría de la práctica para brindar una mejor atención.
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